Episodio 16: El Orden Sacerdotal: ¿Locos o Enamorados?

Sacerdotes: ¿Por qué renunciar a todo por Amor?
En una sociedad donde lo importante es «tener» (tener pareja, tener casa, tener éxito), el sacerdocio es un signo de contradicción. Parece una vida de renuncias: no al matrimonio, no a la riqueza, no a la propia voluntad.
Pero si preguntas a un sacerdote feliz (¡que hay muchos!), no te hablarán de lo que han dejado, sino de lo que han encontrado.
No es un trabajo, es una vida
El Orden Sacerdotal no es fichar de 8 a 3. Un sacerdote lo es 24 horas. Es un «alter Christus» (otro Cristo) en la tierra.
Su misión es ser puente. Cuando un sacerdote levanta las manos en la Misa, está uniendo el Cielo y la Tierra. Cuando levanta la mano en la confesión, está trayendo la misericordia de Dios al fango de nuestra vida.
El «Padre» de muchos
A los curas les llamamos «Padre». Y no es un título honorífico. Es la realidad.
Su renuncia a una familia biológica es para estar disponibles para una familia espiritual inmensa.
Don Bosco es el ejemplo perfecto. Su celibato no fue una carga, fue la libertad que le permitió dedicar cada segundo de su respiración a sus chicos pobres. Si hubiera tenido que cuidar de su propia casa, no habría podido ser el padre de miles de huérfanos.
¿Y si Dios te llama?
A veces sentimos miedo de plantearnos la vocación. Pensamos que seremos infelices.
Pero Dios no llama a nadie para desgraciarle la vida, sino para plenificarla. Si sientes esa inquietud, no la tapes con ruido. Pregunta, habla, busca. El mundo necesita «pastores con olor a oveja», como dice el Papa Francisco.
